Dominique Sanda

Sitio official de l'actriz y comediante Dominique Sanda

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Dominique Sanda : Una biografía

  • copyright Carlos Freire 2008 cafreire@aol.com
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photos : copyright Carlos Freire 2008 cafreire@aol.com

Caballero de la Legión de Honor (22-XII-2003)
Caballero de la Orden Nacional del Mérito (14-V-1990)
Oficial de las Artes y las Letras (15-XI-1996)

En 1976, DOMINIQUE SANDA obtuvo el PREMIO A LA MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA en el XXIX FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE CANNES por L’Eredità Ferramonti (La Herencia Ferramonti), dirigida por Mauro Bolognini. Diez años antes, una joven estudiante parisina de apenas 15 años fue elegida Miss Arcachon en el Casino Mauresque (C. Morisco) de esta encantadora ciudad balnearia de la costa atlántica. Se llamaba Dominique Varaigne, nacida bajo el signo de Piscis (Conejo de metal en el horóscopo chino), en el seno de una familia burguesa y católica, hija de Gérard Varaigne, presidente de un organismo profesional, y de Lucienne Pichon. El 8 de enero de 2000, se casó en París con el universitario Nicolae Cutzarida. Tiene un hijo de una relación anterior, Yann Marquand, nacido el 20 de abril de 1972 en París. Cursó sus estudios en la Escuela de las Hermanas de Saint-Vincent-de Paul, en París.

Su familia, muy tradicional, estaba dominada por un padre tan duro como tierno. Un hombre solitario que trabajaba infatigablemente y que amaba compartir su casa de campo con su familia todos los fines de semana. A los 13 años, Dominique llegó a la conclusión de que no sería la secretaria de papá.

Una noche, en el Casino Mauresque, Arcachon eligió a su reina de belleza 1966. Paradójicamente, se trataba de una parisina, Dominique Varaigne, joven estudiante de 15 años (Sud-Ouest, 4-8-1966).

Pero aún más paradójico fue que el gran jurado responsable de esa decisión transcendental no esperaba encontrar entre las candidatas al título una adolescente de 15 años. Sin embargo, para salvar las apariencias y para que no se lo tildara de corrupción de menores, decidió sumarle subrepticiamente un año, y la fiesta pudo seguir su curso aquella noche.

Primer rol protagónico

Tras un fugaz paso por la Escuela Artes Decorativos de París, Dominique trabaja para Dorian Leight: sus fotos se publican en Glamour, Elle y Vogue. Finalmente, Robert Bresson, impresionado por su rostro, y luego por su voz, le ofrece el papel protagónico en Una mujer dulce (Une femme douce), basada en la novela de Dostoïevsky. El encuentro con el cineasta la sorprende y la seduce: hay algo que le atrae, que la ayuda a comprenderse y a definirse. El personaje atormentado de una joven, demasiado hermosa y demasiado dulce para soportar la frivolidad cotidiana, se ajusta tan bien a ella que no logra discernir el límite entre la interpretación y la identificación. Mientras que las intérpretes de Bresson caen, a menudo, en el olvido, en el caso de Dominique, esta película es la punta de lanza de su carrera internacional y, al mismo tiempo, la consagración de su nuevo nombre: Dominique Sanda.

"No hay nada que dé más placer que elegir su propio nombre" D.S. (Laurent Desbois: Entrevista con Dominique Sanda, París, Hotel Lutetia, 1987)

Unos años más tarde, la llamarán "la Garbo francesa" o simplemente "la Sanda".

Grandes encuentros

Actúa en Primer Amor (Erste Liebe) de Maximilian Shell, basada en la novela de Tourgueniev. Como el rodaje se realiza en Hungría y el director interpreta el papel del padre de Tourgueniev, el trabajo es muy duro. Dominique tiene sólo 17 años. Tiene miedo, así como también un férreo deseo de triunfar y una capacidad de desafío que le impide echarse atrás frente al reto: nunca pierde la esperanza de encontrar la confianza. Apenas cumple los 18 cuando Bernardo Bertolucci la convoca para el personaje de Anna en El Conformista (Il Conformista). La joven empieza a tener grandes encuentros en un país que no conoce, pero que aprende a amar rápidamente y en el que va a filmar sus películas más importantes. A través del papel de Anna Quadri, confirma sus cualidades de intérprete y su presencia en la pantalla se torna incontestable. Vittorio De Sica elige con total naturalidad a "la Sanda" para interpretar a Micol en El jardín de los Finzi-Contini (Il giardino dei Finzi-Contini). La película será galardonada en los Estados Unidos con un Oscar y, aún hoy, el público del mundo entero sigue identificando a Dominique con aquel personaje.

Toma una decisión definitiva: tener un hijo.

"Verán, tuve un hijo a los 21 años. Es mi propia conexión con la eternidad" (IL GIORNO: Dominique Sanda in Patagonia, Venezia, 8-9-1989).

Frankenheimer, Huston, Visconti, Bertolucci...

No bien nace su hijo, viaja a Marruecos para rodar L’Impossible objet con John Frankenheimer; más tarde, acepta trabajar para John Huston en Le piège, y con Fred Haines en El lobo estepario (Le loup des steppes). Pero los italianos la reclaman. Luchino Visconti le propone una corta, pero brillante aparición en Gruppo di famiglia in un interno (Confidencias), ya que trata de identificarla con su propia madre; Bernardo Bertolucci le ofrece el rol de Ada en Novecento: una vez más, una experiencia profesional inolvidable. Para Mauro Bolognini, ella es Irene en La Herencia Ferramonti, papel por el cual obtendrá el PREMIO A LA MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA EN EL FESTIVAL DE CANNES en 1976, anteriormente mencionado. Liliana Cavani encuentra en Dominique los rasgos y la misteriosa presencia de Lou Andréas von Salomé, la mujer más seductora de su siglo, amiga de Nietzsche y de Freud, y le otorga el papel protagónico en Más allá del bien y del mal (Au-delà du bien et du mal). En 1978, a partir de su reencuentro con Marguerite Duras en Le Navire Night, sólo filma en Francia: Le voyage en douce, de Michel Deville; Les ailes de la colombe, de Benoît Jacquot, una película llena de belleza rodada en Venecia; Una habitación en la ciudad (Une chambre en ville), de Jacques Demy, con quien ya había interpretado su primer rol para la televisión, encarnando el personaje de Hélène en La naissance du jour, basada en la novela de Colette. Tras el estreno de esta última película, Dominique recibe una carta de la hija de la novelista:

"Aún por mucho tiempo más, seguiremos sorprendiéndonos ante la ceguera (y la sordera) de la crítica. Pero frente a su interpretación tan acertada de Hélène Clément –me animaría incluso a decir tan inteligente–, con la admirable delicadeza de cada mirada, movimiento o frase, me indigna saber el trato tan frívolo que le dieron. Creo que mi madre, según me parece, habria opinado lo mismo: "¿Acaso no vé que Sanda domina a todos?" Reconozco que hacer hablar a los muertos es un gesto reprochable, pero creo que no es tan así cuando se trata de hacer justicia. Espero no ser la única en expresarle mi viva admiración por la sutil y noble calidad de su talento. Y le agradezco haberlo puesto al servicio de mi madre con tanta humildad". (Colette de Jouvenel, 4 de diciembre de 1980).

Riesgos y misterios

Luego vendrá L’Indiscrétion, de Pierre Larry. En 1983, asume el riesgo de trabajar para Lam Lé, un joven director casi desconocido. Se trata de la primera película vietnamita rodada en ese país, Poussière d’empire. Ella interpreta a una misionera francesa que, cuando la Francia colonial se derrumba y sus compatriotas vuelven al país, permanece en Asia para continuar con su labor de catequista. A medida que el tiempo pasa, "la Sanda" se hace más profunda, más misteriosa. Es justamente lo que necesitaba para encarnar mejor que nadie el introvertido personaje de la mujer del capitán en Le Matelot 512, de René Allio, uno de sus más bellos papeles. Una vez más, trabaja junto a Benoît Jacquot en Corps et biens y Les mendiants: dos películas llenas de pasión y de personajes poseídos por la necesidad de devorar a los demás. Ante la crisis del cine italiano a fines de 1980, no duda en rodar hermosas películas para la televisión, por ejemplo, Le train, de Damiano Damiani, donde Dominique encarna a Inès Armand –el gran amor de Lenin–, militante política francesa, de origen ruso, que en Ginebra, encuentra a V. I. Lenin y a la Kroupskaïa, acompañándolos en el famoso viaje en el tren sellado que los conducirá a Rusia para desencadenar la revolución. (Maria Grazia Tajé, París, 18-1-1988).

En 1988, filma en la inmensa Patagonia argentina Guerreros y cautivas (Guerriers et captives), basada en un cuento de Jorge Luis Borges y dirigida por Edgardo Cozarinski, con Leslie Caron. Lina Wertmuller la dirigirá en Il decimo clandestino y en Up to date. Con Burt Lancaster, filma L’Achile Lauro, dirigida por Alberto Negrine, con Vittorio Gassman; Tolgo il disturbo, dirigida por Dino Risi; Moshe Mizrahi la dirige en Warburg, un homme d´influence. Vuelve a la Argentina para interpretar a la virreina del México colonial en Yo, la peor de todas, basada en el libro de Octavio Paz, Las trampas de la fe dirigida por María Luisa Bemberg. Hasta el año 2000, filma unas quince películas mas.

El llamado del teatro

A partir de 1993, empieza una carrera teatral en forma paralela. En el Théâtre de la Commune en Aubervilliers, interpreta el papel de Melita en Madame Klein, de Nicholas Wright, con Michelle Marquais y Dominique Reymond bajo la dirección de Brigitte Jaques. En Roma, interpreta –en italiano— a la marquesa de Merteuil en Las relaciones peligrosas (Le relazioni pericolose), de Christopher Hampton basada en la novela de Cholderlos de Laclos, bajo la dirección de Mario Monicelli. Más de quinientas veces interpretó a la aristocrática Lady Gertrude Chiltern en Un mari idéal, de Oscar Wilde, con puesta en escena de Adrian Brine. En esta ocasión, en el programa del Théâtre Antoine donde se representaba la obra, la escritora VIVIANE FORRESTER la describe de la siguiente manera:

"Aquí está. Con su mirada tan clara que surge de lo más profundo. Una presencia assoluta. Dominique Sanda, tan apta para la existencia, dotada de una pasión paciente y violenta que la hace transparente a la vida. A todas las vidas de aquellas mujeres que encarnó, acogió y transmitió, restituyendo sus estados de ánimo. Atenta a sus modulaciones, les brindó el misterio de su risa, los ritmos de sus silencios, su ciencia de la vida, su gracioso fervor, su cautivante belleza por cierto y la de su voz, pero asimismo su sentido del encantamiento y del rigor. Su percepción de lo que no aparece, de lo que no está "en escena", de lo que no es pronunciado, pero cuya fugacidad capta, atrapa y traduce. ¿Tu gran secreto, Dominique? Es estar siempre en pos de lo secreto. Tu gran acierto, es ser… Dominique Sanda". (V. Forrester, 1995)

En el Théâtre Molière en la Maison de la Poésie, Dominique ofrece un melodrama hablado: Voyage dans l’univers romantique de la poésie et de la musique. Acompañada al piano por su amiga Ayala Cousteau, destiló –en italiano, alemán, inglés y francés­– textos de Lenau, Shelley, Proust, Verlaine, Eichendorff, entre otros:

“Je ne puis trouver la paix / Je n’ai pas de quoi faire la guerre / Je brûle et je suis faite de glace" (adaptación de una poesía de Petrarca, con música de Liszt).

Robert Wilson la dirigió en dos ocasiones: para un Prólogo de Oedipus Rex, de Stravinski en el Théâtre du Châtelet de Paris; y en una larga gira en lengua italiana por todo el norte de Italia para interpretar La donna del mare, de Ibsen:

"Repentinamente, sentí una loca atracción por esta obra, en la que la protagonista, Ellida, es la feminidad misma" (DOMINIQUE SANDA, 15-3-99).

En el gran Teatro Colón de Buenos Aires, interpretó el papel principal en Juana de Arco en la hoguera (Jeanne d’Arc au bûcher), de Arthur Honegger, con texto de Paul Claudel. En 2002-2003, realizó otra larga gira por Italia encarnando –siempre en italiano– a la reina Gertrudis en Hamlet (Amleto), de Shakespeare, dirigida por Federico Tiezzi. Más tarde, en el Château de la Mignarde en Aix-en-Provence, interpretó El canto de amor y de muerte del abanderado Christopher Rilke (Le chant d’amour et de mort du cornette Christopher Rilke), de Rainer Maria Rilke, con música de Victor Ulmann. En 2006, interpretó en español la obra de Manuel Puig Misterio del ramo de rosas, en el Multiteatro de Buenos Aires, dirigida por Luciano Suardi. En 2007, la llaman una vez más de Italia donde encarna la mística benedictina inglesa Julian of Norwich en un espectáculo creado y dirigido por Raffaele Curi: Di tre colori e d’una dimensione, en el Antico Mercato del Pesce, Circo Massimo en Roma.

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